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Cahiers de Psychologie Politique

Este trabajo, que resumen los resultados de una primera etapa de la investigación, se circunscribe al análisis de la inmigración latina en la Región de Castilla La Mancha – España.
El objetivo ha sido indagar sobre el perfil psicosocial de esa población migratoria y sus actitudes para trabajar por su bienestar económico a la par que una integración a la convivencia cotidiana y normas cívico-políticas de esa región española en las condiciones de un mundo crecientemente globalizado.
Esta investigación se llevó a cabo sobre la base de dos encuestas, utilizando un Diseño Exploratorio. Una, la principal, a los inmigrantes latinoamericanos que viven en municipios de Castilla-La Mancha y la otra, a sus familias residentes en los países de origen - en esta fase sólo con los residentes en Argentina-. Para aplicar el cuestionario a la población inmigrante en Castilla-La Mancha se trabajó con una muestra no probabilística, intencional, de 206 casos.

This study, which summarizes the results of the first stage of the investigation, which is limited to an analysis of the Latin American immigration in the region of Castilla La Mancha - Spain.
The aim has been to investigate the psychosocial profile of the migrant population and their attitudes to work for their economic well-being at the same time integrating the daily living standards and civic policies that Spanish region under conditions of an increasingly globalized world.
This research was conducted on the basis of two surveys, using a Exploratory Design. One, the main, Latin American immigrants living in towns of Castilla-La Mancha and the other, their families residing in the countries of origin - at this stage only residents in Argentina. To implement the questionnaire to the immigrant population in Castilla-La Mancha was worked with a sample, intentional, in 206 cases.

Introducción

La motivación principal de quienes constituyen el flujo migratorio más sistemático en el mundo contemporáneo es la mejora de su situación económica y específicamente de su capacidad de consumo1.

Por ello la dirección en que se verifica ese movimiento es desde los países de menor desarrollo relativo hacia los de mayor desarrollo económico. Así mientras EE.UU. de Norteamérica y Europa son sus destinatarios casi excluyentes, los países desde donde provienen son decenas y de distintas regiones del planeta. Un reciente informe de Naciones Unidas sobre migraciones, menciona a España como uno de los tres países del mundo, después de Estados Unidos y Alemania,  que en el periodo 1999-2005 registra mayor aumento de población inmigrante2.

Por la importancia alcanzada, esa temática se halla incorporada en la agenda de muchas cumbres internacionales pero también crecientemente del mundo académico3.

Los flujos migratorios a España vienen obedeciendo a un envejecimiento de esa población a la par que una economía en expansión que demanda trabajadores extranjeros que realicen trabajos que no se cubren con la población autóctona. De otro lado, esos flujos responden a que en los países de origen han tenido, o todavía persisten, dificultades para desarrollar políticas eficaces que consigan una sustantiva mejora en objetivos como educación, salud, nutrición, seguridad, inversión  y creación de ofertas laborales4.

En España estaban empadronados al 1 de enero del año 2006, 4.1 millones de extranjeros5, cifra que representaba el 9,3% del total de población. En el año 2000 el volumen de población inmigrante ni siquiera alcanzaba la cifra del millón (concretamente eran 923.879), conformando apenas el 2,3% del total de la población6.

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La población extranjera en España ha aumentado en volumen, y también en la diversidad de sus orígenes nacionales: en el año 2005 eran 53 los grupos nacionales con una representación superior a las 5.000 personas, mientras que en el año 2000 este número sólo era de 26. Dado la prosperidad económica que España viene experimentando sobretodo en la última década, ha devenido en un centro de atracción para la corriente migratoria la que, a su vez, ha representado una aportación significativa a ese crecimiento7.

A lo largo de los últimos años los flujos migratorios hacia España, procedentes de los cinco continentes han presentado una tendencia a crecer en términos absolutos, si bien no todos han experimentado la misma intensidad en su ritmo de crecimiento. Hasta finales de la década de los noventa, la población extranjera de origen europeo era mayoritaria. A partir del año 2000, este grupo ha comenzado a perder importancia relativa, a pesar de que su número no ha dejado de aumentar. Ello es debido al mayor ritmo de crecimiento que experimenta, ya en la década de los noventa, la población de origen africano (principalmente marroquí)8 y, de manera más acentuada, al gran incremento desde el año 2000 de la población de origen latinoamericano. Para el caso de los inmigrantes latinoamericanos el idioma común es, sin duda, un agregado de singular importancia para la elección de España como destino migratorio.  

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Atendiendo a la distribución de la población por grandes regiones de origen, según los datos del Padrón de habitantes de 2005, el 39% de los extranjeros empadronados en los municipios españoles provienen de Latinoamérica, el 22% son ciudadanos de la Unión Europea, casi el 18% vienen de África, un 15% de la Europa no comunitaria y el 6% restante de Asia y el resto del mundo.  

En suma, de acuerdo con los datos del Padrón, la inmigración europea ha pasado de conformar el 52% en el año 1995, al 37% en el año 2005 (incluyendo a la europea no comunitaria), mientras que la latinoamericana se de un 19% al 39% en el mismo periodo. Expresado de otra manera, si entre el año 1995 y el 2000 la población extranjera de origen latinoamericano comienza a experimentar un notable aumento del 61%, su ritmo de crecimiento se va a acelerar aún más a partir del 2001.

Si además consideramos las personas de origen latinoamericano nacionalizadas españolas9, personas que han dejado de ser consideradas extranjeras (aunque sigan siendo personas inmigradas procedentes de estos países), podemos concluir que el volumen de la población latinoamericana residente en España se ha multiplicado por seis a lo largo del periodo considerado10.

Además de factores como diferencias de desarrollo, demográficas, debilidad de los estados e ineficacia de las políticas para afrontar las crisis y afinidades culturales y de idioma, para entender las migraciones latinoamericanas debemos subrayar la política migratoria seguida por España mediante la firma de acuerdos bilaterales para regular los flujos migratorios con Colombia, Ecuador y la República Dominicana.

A resultas del proceso descrito, no sólo cambia el volumen y la procedencia de la población inmigrante en España, sino también el perfil de las personas inmigradas. La población extranjera extracomunitaria es joven y básicamente masculina, pero a partir del 2000, al aumentar la presencia de personas procedentes de Latinoamérica, se incrementa el porcentaje de mujeres (especialmente notable en el caso de las personas procedentes de Colombia 57,1% y Perú 57,3%), y en el proyecto migratorio hay mayor participación de la familia.

Este cambio en el perfil de las personas inmigradas se detecta en el aumento continuado del número de escolares extranjeros, entre la población escolarizada. Según fuentes del Ministerio de Educación, el alumnado extranjero en España pasa del 2,84%, en el curso 2001-02, al 7,4 del total de alumnos no universitarios, durante el curso de 2005-2006. Proceden principalmente de Latinoamérica (47,2%), Ecuador y Colombia mayoritariamente, Europa (27,4%) y África (19,2%), donde predomina Marruecos. Esta escolarización de los menores extranjeros se realiza de forma mayoritaria en centros públicos. En el gráfico siguiente, se puede apreciar cómo se ha ido incrementando la población extranjera escolarizada en España.

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Fuente: Elaboración propia sobre Estadísticas del MEC. Evolución de alumnado extranjero del Régimen general y especial (http://www.mec.es/mecd/estadisticas/educativas/).

En suma tenemos que en muy poco tiempo, la población autóctona de España se halló conviviendo con casi un 10% -en varios pueblos alcanza el 12% o más- de inmigrados que representan una diversidad cultural extraordinaria, más de 50 nacionalidades.  Pero lo mismo con cada grupo de inmigrantes que debe encontrarse con los autóctonos pero en alguna medida también con una gran diversidad de otras nacionalidades.

Dada las implicancias que involucra a la dinámica de la economía, la nueva experiencia de convivencia con varias culturas, el sujetamiento a normas y autoridades cívico – políticas de la nación receptora, el fenómeno migratorio concierne a la Psicología Política. Se nota ya, sin mucho profundizar, que la idea misma de Estado-nación necesita reconsiderarse. Mientras que el Estado moderno clásico ha tendido a constituirse desde una nación, a la vez que amalgamarla, ahora el Estado que absorbe en tal magnitud y diversidad un flujo migratorio, puede decirse, contiene a varias naciones.

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Objetivos

Este trabajo, que resumen los resultados de una primera etapa de la investigación, se circunscribe al análisis de la inmigración latina en la Región de Castilla La Mancha – España.

El objetivo ha sido indagar sobre el perfil psicosocial de esa población migratoria y sus actitudes para trabajar por su bienestar económico a la par que una integración a la convivencia cotidiana y normas cívico-políticas de esa región española en las condiciones de un mundo crecientemente globalizado11.

Metodología

Esta investigación se llevó a cabo sobre la base de dos encuestas. Una, la principal, a los inmigrantes latinoamericanos que viven en municipios de Castilla-La Mancha y la otra, a sus familias residentes en los países de origen - en esta fase sólo con los residentes en Argentina-.

De las nacionalidades latinoamericanas, hemos escogido a las que tienen mayor presencia en Castilla-La Mancha. Junto a los nacionales de Argentina, Bolivia, Colombia y Ecuador aparece un quinto grupo, en el que se incluyen personas pertenecientes a otras nacionalidades (Cuba, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana y Uruguay), cuya representación es más escasa.

La población inmigrada procedente de Latinoamérica, objeto de este estudio, representa algo menos de la tercera parte del total de los extranjeros que viven en la región. Atendiendo a la edad, la población se concentra en el tramo de los 25 a 34 años y predominan las mujeres y familias con niños. Su nivel de formación es superior a la media de la población autóctona y extranjera residente en la región. También la tasa de actividad laboral es superior a la media regional. Los contratos son de carácter temporal y, en general, bastante poco cualificados. Por regímenes de afiliación, la mayor parte está en el Régimen general (construcción, hostelería, industria manufacturera, reparación de vehículos), seguido del Agrario,  Hogar, y Autónomos.

En esta fase de la investigación utilizamos un Diseño Exploratorio. Para aplicar el cuestionario a la población inmigrante en Castilla-La Mancha se trabajó con una muestra no probabilística, intencional, de 206 casos.

Si bien la muestra contempla a los países de mayor presencia no se hizo de manera proporcional. Hay más representación de población inmigrada Argentina, por ser la nacionalidad de la que se cuentan con respuestas de los familiares residentes en el país de origen.

Como ya mencionamos, también se diseño y aplicó un cuestionario a familiares de emigrados residentes en Argentina. Esa muestra ha sido de carácter intencional con un número de 105 casos y fue relevada entre abril y agosto de 2007.

Esta instancia de datos relevados a Familiares de inmigrantes residentes en Argentina ha sido facilitada por la colaboración de investigadores de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, merced al Convenio firmado entre la Universidad de Castilla La Mancha y aquella Universidad.

Resultados

Nos detendremos en algunos de los ítems que conformaron el cuestionario aplicado. Entendemos que la presentación de esos resultados y su análisis pueden trasmitir bastante claramente un perfil psicosocial y las actitudes de esa población en España y, en suma, hacia su proyecto migratorio.

Inserción en la vida laboral

Al indagar por aquellos que arribaron a España con trabajo o bien,  cuánto tiempo tardaron en incorporarse a la vida laboral, los resultados que proporciona la encuesta son significativos. Manifiestan que ya vienen con trabajo sólo el 15% de la población entrevistada.

Sin embargo el tiempo que tardan en encontrarlo es breve. Del (85%) que llega sin trabajo, “antes de tres meses” lo consigue el 66% de hombres y el 54% de las mujeres entrevistadas y “antes del año” un 78% de los hombres y el 74% de las mujeres.

Por otra parte, la encuesta a familiares de emigrados residentes en Argentina revela que en la mayoría de los casos la motivación decisiva para que sus parientes dejaran el país han sido “razones de trabajo” en un 59%. Luego le sigue “estudio” en un 16% y “vivir una nueva experiencia” con un 9%.

Otro dato de importancia es que la población extranjera empadronada en España ha ido evolucionando y de ella la que cuenta con autorización de residencia y con alta en la seguridad social. Comparando los datos desde 1999 (en especial columnas de altas y autorizaciones), apreciamos claramente el impacto del proceso de regularización en Castilla-La Mancha. Como reflejan los datos del gráfico, el peso de la inmigración en el empleo se ha duplicado entre los años 2003 al 2006 en la región.

Fuente: Elaboración propia sobre los datos del Padrón 2006 (INE), del Anuario de Extranjería MTAS y de la Secretaría de Estado de la Seguridad social. MTAS.

Los entrevistados consideran su situación laboral con optimismo Del total de la población entrevistada un elevado porcentaje (91,5%) considera que su situación mejorará. Y aunque existen diferencias entre sexos, en ambos casos la proporción de expectativas favorables es muy alta.

En cuanto a los familiares, comparten el mismo optimismo que los emigrados en relación a su futuro y expresan estar conformes con la experiencia que sus parientes están viviendo en España. La gran mayoría considera que sus parientes emigrados han logrado una situación económica al menos “satisfactoria” (54%), “muy satisfactoria” (26%) y “bastante satisfactoria” (20%).

No obstante esos datos alentadores, la mayoría de la población entrevistada tiende a percibir su futuro laboral más bien inseguro (53%) que seguro (47%). Un factor para explicar este sentimiento de inestabilidad laboral de la población inmigrante es que para gran parte los contratos son temporales en comparación a los que lograron contratos indefinidos12.

Pero de un modo más general, de acuerdo a los datos con los que contamos esta aparente inconsistencia, entre optimismo laboral por una parte y cierta inseguridad por otra, sólo es posible zanjarla a través de una conjetura. Si ambas actitudes coexisten se debe a que las personas al contestar están comparando lo logrado en España en poco tiempo con la situación que tenían al partir en sus países de origen. Incluso en varios casos los inmigrantes tienen  ingresos que les permiten enviar dinero a las familias residentes en sus países de origen. Sin embargo es su misma condición de inmigrantes la que parece hacerles sentir endebles. Pero esto, como dijimos, es una conjetura y debe profundizarse en las próximas indagaciones.

Sentimientos desde su llegada

En relación con el sentimiento de la población entrevistada desde su llegada, la pregunta ofrecía distintas alternativas, a saber: “Mejorando con el paso del tiempo”, “Con expectativas favorables”, “Tratando de sobrevivir”, “Angustiados” y, en fin, dejaba una opción abierta. De las respuestas cerradas que incluye la encuesta, la opción que obtiene mayor porcentaje de respuestas es la de “Mejorando con el paso del tiempo” (37%). Seguida de “Tratando de sobrevivir” (23%), “con Expectativas favorables” (19,5%) y “Angustiado” (11%). La opción abierta (9,5%) suelen contener respuestas en las que predominan sentimientos afines a una cierta nostalgia por el país que dejaron atrás.

De la necesidad a la libertad

Otro elemento que importa considerar en la subjetividad del emigrado de algunas de las nacionalidades es la representación que ellos hacen de su futuro, en cuanto consideran que la situación de sus países de origen ha  mejorado.

Se pone en evidencia, según estos datos, que al considerar que –su situación laboral en España juzgada satisfactoria y la percepción de que en sus países de origen la situación mejora- en alguna medida implica que se ha pasado del terreno de la necesidad -emigrar como única opción para intentar mejorar el consumo- hacia una representación de la realidad con un mayor grado de libertad relativa. En efecto, pasado un tiempo de estancia y regularizando su situación laboral, el emigrado no experimenta que es vital quedarse en España. Pero tampoco urge regresar; en tanto si bien manifiestan extrañar su país de origen,  en España han conseguido una inserción laboral y vida socio-afectiva satisfactoria.

Desde la perspectiva de los familiares residentes en Argentina, un indicador elocuente de lo positivo que creen está resultando la experiencia hecha por sus parientes en España es que, aún cuando un 43.1% de los encuestados dice que los emigrados expresan el deseo de regresar a Argentina, ellos sienten (63 %) que sus parientes deberían permanecer un tiempo más13.

Relaciones sociales

En otro orden de cosas, y teniendo en cuenta la importancia que, para sentirse cómodos en la sociedad de acogida, pueden tener las relaciones que las personas inmigradas mantengan con las autóctonas, tratamos de conocer su opinión sobre sus relaciones con los vecinos.

Mayoritariamente la población entrevistada señala que el trato con los vecinos es “Muy bueno” o “Bueno” (72,5%). Sin que haya diferencias apreciables al respecto, en  razón al género del entrevistado (se sitúan en esas opciones un 73% de mujeres y 72% entre hombres). A los resultados mencionados les sigue en significancia quienes opinan que el trato es “Regular” (17,5%). Quienes señalan que es “Malo” se encuentran en el orden del 1%, mientras que quienes hablan de que le es “Indiferente” es de un 7,5%.

Estas opiniones son francamente positivas. Pero quizás, a tener presente en próxima indagatoria, es que las personas entrevistadas no detectan, o  intentan no reconocer, que existan actitudes negativas hacia ellas por parte de la sociedad de acogida.  

Abundando en el tema de las relaciones sociales, estimamos de interés indagar si se limitan a tratar con personas de su propia comunidad o se relacionan con gente de la población autóctona u otras nacionalidades y con qué frecuencia. Sobre la relación con gentes de su comunidad de origen, son mayoritarias las respuestas de quienes afirman que se relacionan con “Cierta frecuencia” (un 64% sobre el total, señala que “Muchas” y “Varias”), que se relacionan con frecuencia con gentes que no son de su país, el 54% de los hombres y el 57% de las mujeres, un 38,5% de hombres y algo menos de mujeres habla de “Alguna relación”. Siendo escaso el porcentaje (3% de los varones y 8% de las mujeres) que señala que no tiene alguna relación.  

Aunque existen escasas variaciones atendiendo al género de las personas entrevistadas, se puede decir que en general no se observa una actitud endogrupal marcada. Más bien puede decirse que predomina una actitud abierta. Por países se detectan diferencias (apareciendo como más abiertos a las relaciones con otros grupos los nacionales de Argentina y los de Otros países), pero, en general, es posible afirmar que las personas latinoamericanas que se encuentran en Castilla La Mancha mantienen una actitud abierta con independencia al país de procedencia, relacionándose casi indistintamente con gente de su comunidad y personas que no pertenecen a su comunidad.

Percepción de la experiencia migratoria

Entendemos que nos puede dar una idea sobre como perciben las personas encuestadas su propia experiencia migratoria, la opinión que tengan sobre si animarían a algún familiar o amigo a que siga su ejemplo. Los resultados globales sobre la pregunta propuesta están divididos. Por muy escaso margen es superior el porcentaje de los que señalan que “No animarían” (50,5%) a los familiares o amigos para que vengan, respecto de los que optan por el “Sí animarían”14.

De acuerdo con los datos es posible afirmar, que la inmigración latinoamericana que vive en Castilla-La Mancha tiene una vinculación estrecha e intensa con los familiares que dejaron en sus países. El 94,5% de las personas consultadas afirma mantener comunicación bastante frecuente con su país de origen. Sólo un 5,5% de las personas consultadas  responde que no se comunica nunca. En este punto no se observan diferencias entre géneros.

El medio de comunicación con el país de origen, que tanto las mujeres  (62%) como los hombres (50%) más emplean es el teléfono, pero es notable el porcentaje de quienes combinan la comunicación telefónica con Internet. A este respecto, es muy similar el porcentaje de mujeres (32%) y hombres (31%) que manifiestan utilizar el Teléfono e Internet.

Otra forma de relación con los familiares del país de origen es a través del envío de dinero. Queda claro que obtener trabajo, para enviar dinero a sus familias15, es no de los  objetivos de las personas que abandonan sus países para trabajar en España. Según los resultados de la encuesta, es posible afirmar que la mayoría de las personas entrevistadas (74,5%) que viven y trabajan en Castilla-La Mancha, envía dinero a sus familias, sin que existan apreciables diferencias en razón al género.

Futuro del proyecto migratorio

A partir de esa estrecha e intensa comunicación que, como vimos, los emigrados mantienen con sus familias y amigos, es probable que construyan sus percepciones sobre cómo discurre la vida en su país y, con ello, piensen el futuro de su proyecto migratorio. Comentaremos sobre los resultados de este ítem.

En relación con la situación en sus países, la mayoría (53,5%) de las personas entrevistadas, comparte la opinión de que ha mejorado la situación económica de su país de origen, sin que se produzcan diferencias por razón de sexo.

A partir de este dato, analizamos en qué medida estas percepciones sobre la mejora o no de la situación de sus países de origen, condiciona el futuro del proyecto migratorio. En este sentido, tratamos de indagar la opinión sobre si piensan regresar a su país. La opción que obtiene el más elevado porcentaje, tanto en mujeres como en  varones, es que “Sí, piensan regresar” (en ambos casos es del 42%). Seguida por la opinión que condiciona el regreso al “Depende de cómo discurra mi vida aquí”. Por esta opción se sienten bastante más inclinadas las mujeres (32%) que los hombres (18%). Por último, manifiestan que no piensan regresar un 15% de las mujeres y el 18% de los hombres.

Parece haber mayor coincidencia entre los propios inmigrantes y lo que ellos creen que opinan sus familiares sobre su regreso. Respecto a Argentina, si comparamos estos datos con los resultados de la encuesta de familiares se aprecia una coincidencia en los porcentajes (el 57% en ambas) respecto a lo que se cree que piensan los familiares sobre el regreso (encuesta de  inmigrantes), y lo que creen los familiares que desean los emigrantes el regreso (encuesta de familiares).

Lo anterior refleja en qué medida el futuro del proyecto migratorio de las personas encuestadas puede estar influido, además de por la percepción que tengan de las políticas públicas hacia la inmigración dables en España, la información que logran de sus países de origen así como la comunicación que mantienen con sus familias. Conviene remarcar al respecto que el 82,5% de los encuestados manifiesta seguir las noticias de su país, el 70% lee la prensa y asimismo una abrumadora mayoría mantiene una comunicación periódica con su familia, con independencia del país de origen.

Partiendo de las anteriores consideraciones, son diversos los factores posibles que pueden incidir en la decisión que adopte una persona inmigrada, respecto al futuro de su proyecto migratorio. Por una parte, según hemos ido mostrando, el que se sientan socio-afectivamente cómodos en España, ellos y sus familias; que cuenten con un trabajo remunerado; que puedan enviar dinero a sus familias que crean que existen oportunidades vitales para ellos y, en fin, que estimen que España ofrece expectativas de un futuro mejor para sus hijos; que cuenten con el apoyo de sus familias a su proyecto. Por otra, que consideren que la situación en su país mejora y que ellos pueden reencontrar una buena oportunidad laboral.

Pero en suma las respuestas ya comentadas, muestran que esta población encuestada siente que cuentan con un cierto grado de libertad para elegir opciones: quedarse a vivir en España e incluso traer a sus familiares que permanecen en sus países natales; permanecer en España un tiempo más y luego regresar o evaluar según vayan los acontecimientos.

Conclusiones

El concepto deinmigración latinoamericana nos ha resultado útil a efectos de comenzar el análisis permitiéndonos diferenciar a estas personas de las que provienen de otras regiones del mundo. Sin embargo, de acuerdo con los datos recogidos, dentro de esa categoría se aprecian diferencias significativas. En ese sentido, variables como el nivel  educativo16, tiempo de estancia, situación de la familia, lugar donde residen los hijos, actitud psicosocialmente abierta o por el contrario endogrupal, cambios económicos en el país de origen, tienen relevancia en cuanto a las posibilidades de desarrollo y convivencia del inmigrante en la sociedad española.

En lo que sigue resumiremos lo que atañe a la situación y perspectiva laboral en tanto esa dimensión es la que responde a la motivación determinante por la cual la población inmigrante tomó la decisión de dejar su país de origen.

Luego destacaremos algunos aspectos de la integración socio-afectiva que, sin duda, influye sobretodo para representarse el futuro en España. Pero también  comentaremos de qué forma tiene vigencia la vinculación con los familiares que permanecen en los países de origen. Esto porque este aspecto es de fuerte gravitación por una parte, para que el emigrado se halle en condiciones afectivas para sostenerse en su adaptación a las nuevas condiciones de vida y, por otra, porque es parte sustantiva de si se representa permanecer poco, mucho tiempo o instalarse definitivamente en la sociedad receptora.  

Por última señalaremos algunos puntos que aparecen como dificultades para la mejor integración y perspectiva del inmigrante.

Relativo al ámbito laboral

Un factor determinante para que predomine una sensación de satisfacción y de cierto optimismo parece ser el que la mayoría haya conseguido inserción laboral “Antes de los 6 meses” (cerca del 70%) y gran parte “Antes de los 3 meses” (cerca del 60%). Ello con independencia del porcentaje de los encuestados que tienen contrato y están dados de alta en la seguridad social (37,1% en el caso de las mujeres y el 62,6% de los varones). (Ver Anexo - Tabla 1.1)

No obstante, vale hacer notar, de acuerdo con estos datos más que hablar de integración laboral en sentido estricto, habría que afirmar que las personas encuestadas ajustan sus demandas y expectativas a las posibilidades que les ofrece el mercado laboral. Está última apreciación se debe a que con frecuencia la inserción laboral no se halla acorde al nivel educativo que esa población inmigrante posee. (Ver Anexo - Tabla 1.2)

Otro factor que, en cierta forma, puede coadyuvar a la sensación de optimismo, predominante entre los encuestados, es que un 67.9% de los inmigrados encuentra trabajo sin tener que trasladarse del lugar en que viven.

La creencia de que puede mejorar su situación en España, constituye un indicador por excelencia de la sensación satisfactoria, que predomina entre la mayoría de la población encuestada. Un aspecto de esa satisfacción, y que la sostiene subjetivamente para encarar el esfuerzo cotidiano, es que una parte importante consigue enviar remesas a sus familiares (74.1%) e incluso, un cierto porcentaje, cree que en el futuro podrán inducir a sus familiares para que vengan a radicarse en España.

La vida afectiva

Una de las dimensiones que hacen a la solidez afectiva de los inmigrados para sostenerse en su nueva adaptación es el grado de comunicación que mantienen con su país natal en particular con su familia. A este respecto el 98.4% afirma tener frecuente comunicación con su país de origen, siendo Internet y el Teléfono los dos medios utilizados por excelencia. Sólo 3.8% de los hombres y 1.4% de mujeres manifiesta no tener esa comunicación. En este sentido puede afirmarse que, a diferencia de migraciones de tiempos no tan remotos, el desarrollo de la Tecnología, amortigua el sufrimiento de la distancia17.

En cuanto a la actitud psicosocialmente abierta y por el contrario, centrada en lo endogrupal (nacionalidad propia), encontramos que: (Ver Anexo - Gráfico 2)

  • Ante la pregunta de si mantienen vínculos con personas de su misma nacionalidad los encuestados contestan los encuestados contestan: “Muchos”: 27.8%; “Varios”: 34.7%; Algunos” 31.5%; “Ninguno”: 6%.

  • En relación al mantenimiento de vínculos con españoles/as encontramos que el 55.6% dice que mantiene “Muchos”, el 38.7%; “Algunos” y  5.7% “Ninguno”.

  • Respeto a los vínculos con otras nacionalidades se halla esta configuración: “Muchos” 33.1%; “Varios” 32.8%; “Algunos” 28.4%; “Ninguno”: 5.7%.

Tomando las tres dimensiones mencionadas –vínculos con distintos grupos- podemos decir que el cuadro es alentador con vistas al concepto de integración psicosocial. Puesto que, por una parte, habla de una disposición abierta no marcadamente endogrupal de los inmigrantes y, por otra, muestra que la conducta de la población española, desde la representación del encuestado, no presenta una marcada actitud reticente o prejuiciosa hacia los inmigrantes.

Queda  por indagar mediante estudios focales, si la población inmigrada latinoamericana no pudiera estar embelleciendo su situación (y con ello enmascarando la realidad), y la eventual correspondencia entre su  percepción, con la que tiene la población autóctona respecto a los inmigrantes.

Otra de las dimensiones indagadas para evaluar la situación socio-afectiva de los inmigrados es  las relaciones con los vecinos. Un 73% dice que sus vínculos con los vecino/as son “Buenos o Muy buenos”; “Regulares” 18%; “Malos” 1%. Los encuestados expresan que en general no detectan actitudes hostiles de los vecinos. Siendo relevante, en este sentido, el caso de los familiares entrevistados en Argentina, donde un 78% afirma que sus parientes que viven en España han logrado hacer amistades con los españoles/as.

En cuanto a la percepción que las personas encuestadas en Argentina, tienen respecto al nivel de bienestar psicosocial de sus familiares en España, es mayoritario el porcentaje de quienes creen que la familia se encuentra “Bien” o “Muy bien” en España (un 61.2% de los varones y un 51.8% de las mujeres). Un 30.2% de los varones y 36.8% de las mujeres consideran que sus familiares se encuentran “Regular” y un 8.5% de los varones y 11.3% de las mujeres perciben que se sienten “Mal”.

Sintetizando, a juzgar por las respuestas –y datos estadísticos- las personas encuestadas aparecen con buena disposición a integrarse en la vida económica y, con variaciones, también en la vida psicosocial y a las instituciones cívico-políticas del país18. De acuerdo a los resultados obtenidos, no se detectan dificultades insalvables para su inserción en el mundo laboral, ni para la escolarización de sus hijos y tampoco en sus relaciones de convivencia cotidiana. Ello con independencia de la forma en que tenga lugar la inserción, el modo en que se lleve a cabo la escolarización o las condiciones materiales en que su vida cotidiana discurre.

Por el contrario, tres indicadores más bien inquietantes son:

  • el sentimiento de no seguridad laboral aún cuando, concretamente,  han logrado trabajo incluso como para enviar dinero a sus familiares –como dijimos antes-, probablemente se deba a su carácter de inmigrante y la representación que ante cualquier dificultad macroeconómica ellos son un sector débil,

  • la mayor parte de las personas encuestadas (que poseen un buen nivel educativo) no creen que sus hijos estarán mejor aquí. Esa frustración de expectativas respecto a las oportunidades vitales de los hijos, puede influir a la hora de evaluar su experiencia migratoria y, en última instancia, pudiera condicionar el devenir del proyecto migratorio,

  • la insuficiente información sobre las ofertas y posibilidades de ayuda al inmigrante que las autoridades locales, regionales y nacionales poseen. Esto implica que las autoridades no han logrado una conexión suficiente con la población inmigrada. Una preocupación es que esta insuficiencia permita la emergencia de líderes negativos que capitalicen con vistas a sus intereses particularistas las demandas de esa población.

1  Ello no obsta, como es de público dominio, que sobretodo en África, hambrunas, opresiones o luchas tribales, aún siguen causando procesos migratorios que abarcan a millares de personas que escapan de sus sitios natales.

2  SECRETARIA GENERAL DE NACIONES UNIDAS. Migración internacional y desarrollo. A/60/871. Mayo 2006.

3  A fines de 2006 se celebra un acuerdo entre la Universidad de Castilla La Mancha y la Universidad de Buenos aires – Argentina uno de cuyos objetivos es el estudio del fenómeno migratorio apoyado por la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI). El presente trabajo es un informe sintético de la investigación realizada durante el 2007.

4  Sobre la emigración como forma de solucionar conflictos ver DAHRENDORF, RALF, En busca de un nuevo orden. Una política de libertad para el siglo XXI, Paidós, Barcelona 2005, págs. 104 y sigs.

5  INSTITUTO NACIONAL DE ESTADÍSTICA (INE). Revisión de los datos del Padrón de Habitantes.2006. http://www.ine.es/.

6  Sobre los inicios de los flujos ver IZQUIERDO, ANTONIO, La inmigración inesperada, Ed. Trotta, Madrid 1996. Respecto a la evolución experimentada en el último quinquenio del siglo XX: IZQUIERDO A. Panorama de la inmigración en España al alba del siglo XXI, Mediterráneo Económico, nº 1, Cajamar, 2002.

7  Sobre el impacto de la inmigración en la Economía ver OFICINA ECONÓMICA DEL PRESIDENTE DE GOBIERNO, Inmigración y Economía Española 1996-2006. Madrid, 2006.

8  Reflexiones sobre los comienzos de estos flujos en MARTÍNEZ VEIGA U., La inmigración algunos elementos para su análisis, Cuadernos Laborales, Nº 19,1997.

9  Ver al respecto, ALVAREZ RODRIGUEZ, A. y OBSERVATORIO PERMANENTE DE LA INMIGRACION  (2006) Nacionalidad de los hijos de extranjeros nacidos en España Colección Documentos del Observatorio Permanente de la Inmigración nº 9 Madrid. Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, Págs. 51-64. A partir del año 2003 puede consultarse, MINISTERIO DE TRABAJO Y ASUNTOS SOCIALES, Anuario estadístico de extranjería (2003, 2004, 2005 y 2006). Madrid. Ver también comentarios de L. VICENTE TORRADO, La inmigración latinoamericana en España,UN/POP/EGM-MIG/2005/12, Mayo de 2006. Se trata de una aportación al Comité de Expertos de Naciones Unidas, sobre Migración internacional y Desarrollo en Latinoamérica y el Caribe.

10  Téngase en cuenta, que para los ciudadanos procedentes de Latinoamérica, el periodo de dos años de residencia, legal y continuada, les posibilita la reagrupación con sus familiares, de acuerdo con la Ley de extranjería (art. 18.2 LO 14/2003), y el acceso a la nacionalidad española por residencia (artículo 22.1 del Código Civil).

11  Los resultados de la investigación, además de ser objeto de discusión en los foros académicos, se ha transferido a las organizaciones de los emigrados y a las autoridades de los ayuntamientos, regionales y nacionales encargadas de las políticas públicas hacia los inmigrantes.

12  En el año 2006, el promedio mensual de contratos registrados en Castilla-La Mancha alcanzó algo más de 54.000, de los cuales el 88.3% eran temporales y el resto, un 11,17% indefinidos. Observatorio Ocupacional. Informe de prospectiva del Servicio Público de Empleo de Castilla-La Mancha. 2007.

13  Con respecto a los emigrados, al preguntarles si piensan volver a vivir en su país de origen, las respuestas obtenidas fueron: Si: 42%; No: 16.5%; No sabe: 16.5%; Depende de cómo le vaya aquí: 25%.

14  El que casi el 50% diga alentaría a sus familiares a vivir en España no significa que así lo hagan pero que se lo representen como posible puede considerarse elocuente de la situación satisfactoria con que estos inmigrantes perciben su experiencia en España.

15  De la importancia de las remesas nos podemos hacer una idea consultando la información de la Balanza de Pagos del Banco de España. De los datos se desprende que el 70% de las remesas de inmigrantes se envían a Latinoamérica. Y según los datos de esa entidad bancaria, las remesas enviadas por los inmigrantes que trabajan en España, a sus países de origen, entre enero y octubre de 2006, supera por primera vez la barrera de los 5.000 millones de euros (5.002 millones), un 34,7% más que en igual periodo de 2005. Esta cifra ya es superior a la registrada en todo 2005 (4.614 millones) y casi duplica las remesas enviadas en 2002, según  datos del citado Banco.

16  En este sentido, la encuesta del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos. Sistema Integrado de Encuesta de Hogares,  (INEC-SIEH) Ecuador, 2005,  señala en su Pág. 31: “En general  esta presente un mayor nivel educativo que la media del país, pues la mayoría de emigrantes tiene educación secundaria completa o incompleta.

17  Tomando conceptos de la Psicología Social, la comunicación con voz e imagen hace que, hasta cierto punto, el vínculo primario se recree aunque sea momentáneamente.

18  Esta última instancia ha sido menos indagada. Sí pude decirse que la los inmigrantes consultados tienen muy poca información sobre las políticas y ofertas de posibilidades por parte de las autoridades locales y nacionales, por ejemplo sobre capacitación.


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